
No creas
que sólo en la tierra firme hay volcanes; en el fondo del mar
surgen y desaparecen miles de volcanes también. Algunos son tan
grandes que salen de las aguas y forman islas; si continúan en
actividad durante mucho tiempo, llegan a ser permanentes, como las islas
de Hawai e Islandia.
Hasta ahora no es nada fácil predecir cuándo un volcán
hará erupción (o cuándo nacerá uno nuevo);
por eso las personas que viven cerca deben estar siempre alertas ante
las señales que pueden indicar que entrará en actividad.
A veces,
en los alrededores, hay pequeños temblores, empiezan a salir
gases del suelo y el agua de los arroyos cambia; estos son algunos signos
que pueden avisar del riesgo de una erupción.
En México, uno de los volcanes más grandes y famosos es
el Popocatépetl, al que muchos también le dicen el "Popo"
(para no cansarse ni gastar saliva) o Don Goyo, en honor a San Gregorio,
santo venerado por las personas que viven en los poblados cercanos.
De seguro has visto este volcán en muchas fotografías
y pinturas que de él se han hecho, siempre junto a otro más
grande que se llama Iztaccíhuatl.
Bueno, pues desde 1994 el Popo ha mostrado claros signos de actividad,
después de muchos años de estar en reposo. Por fortuna
no ha tenido una erupción de lava, pero ha tenido varias emisiones
de cenizas y materiales volcánicos.
¡Uff! Todo esto suena terrible, ¿verdad? Los volcanes parecen
ser una cosa muy peligrosa y de poca utilidad. Pero piensa esto: ¿qué
pasaría si toda la presión que hay en el interior del
planeta se fuera acumulando sin tener ningún escape durante mucho
tiempo? ¿Has pensado qué le pasaría a una olla
de presión si estuviera en la lumbre y no tuviera una válvula
de escape?
¡Brrr! Nada más de imaginarlo, hasta me dan ganas de irme
a la Luna. Después de todo, los volcanes son como los frenos
de los dientes: no nos gustan, pero bien que sirven, ¿no?
REGRESA