Inició
su gobierno con la supresión del Colegio de Santa María
de todos los Santos, para confiscar sus bienes.
Impuso al comercio un seis por ciento sobre la exportación
del palo de title, aumentó otros impuestos y decretó
un préstamo por dos millones de pesos, con cargo al clero
y a los propietarios.
Cuando unos comerciantes exigieron a Santa Anna las cuentas del
erario, Santa Anna se declaró por encima de las leyes y los
puso en prisión. Durante este periodo, los problemas que
aquejaban al estado de Yucatán se agravaron, por lo que el
4 de marzo de 1840 el estado declaró que mientras no se restableciera
la Constitución Federal, se declaraban independientes.
Santa Anna ordenó el bloqueo de los puertos de Campeche y
Sisal lo cual provocó graves daños a la economía
del estado; tanto, que la Cámara de Diputados local declaró
que Yucatán era ya República independiente.
Tras varios sitios a Yucatán, se llegó a un acuerdo
entre éste y el gobierno, el cual se firmó el 21 de
diciembre de 1843.
Santa Anna, que vio que la opinión pública lo criticaba
muy fuertemente por su conducta, declaró que iniciaría
la reconquista del territorio texano, a lo cual respondió
el ministro de E. U. que se estaban llevando a cabo acuerdos para
firmar la anexión de Texas a este país, por lo que
protestarían si Santa Anna cumplía su amenaza.
Su ambición lo llevó a prohibir las ventas que periódicamente
llevaba a cabo las iglesias de ciertas joyas y artesanías,
lo que causó nuevamente el descontento de la población.
Santa Anna, viendo muy adversa su situación, alegó
mal estado de salud y nombró presidente interino a Valentín
canalizo, y se retiró a su hacienda Manga del Clavo.
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