Durante
este interinato iniciado el 6 de octubre de 1842, Bravo intentó
anular algunos decretos de Santa Anna, lo cual no fue posible de
inmediato.
Declaró entonces que aceptaría la Constitución,
lo que alarmó al ejército y al alto clero, es decir,
a los centralistas.
Los integrantes del Congreso se vieron limitados por la
fuerza armada, y Bravo, quien también se sintió sujeto
a muchas presiones, presentó su renuncia el 5 de mayo de
1843 poder.
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