Mientras
el gobierno de Juárez se consolidaba hacia el interior de
la República, un grupo de mexicanos conservadores se dirigieron
a Europa, donde despertaron la ambición de España,
Inglaterra, pero principalmente de Francia.
La alianza tripartita desembarcó en Veracruz donde los fue
a recibir Manuel Doblado, ministro de Relaciones Exteriores.
Juárez derogó la ley de suspensión de pagos
y acusó de traidores a quienes favorecieran la intervención.
En La Soledad, Doblado y los aliados llegaron a un acuerdo y reconocieron
el gobierno de Juárez y prometieron respetar la soberanía
nacional.
Sin embargo, llegaron a Veracruz nuevas tropas de Francia, acompañadas
de los mexicanos conservadores. Al ver Inglaterra y España
que la alianza había sido quebrantada por Francia, embarcaron
de regreso a su país.
Los franceses mientras tanto, avanzaron hacia Puebla, desconociendo
lo acordado en La Soledad. Ahí fueron derrotados por el ejército
de Zaragoza y por la ayuda de los zacapoaxtlas, habitantes del estado
el 5 de mayo de 1862.
Sin embargo, Zaragoza murió, y la ciudad de Puebla quedó
sitiada y se rindió el 17 del mismo mes, El gobierno de Juárez
tuvo que retirarse a San Luis Potosí, mientras el mariscal
Forey se apoderaba de la ciudad.
En un manifiesto criticó severamente el gobierno de Juárez,
pero aseguró que continuarían las leyes de Reforma,
lo que no agradó para nada a los conservadores. Forey seguía
ganando territorio, por lo que Juárez tuvo que retirarse
primero a Chihuahua y luego a Paso del Norte.
El tiempo de su gobierno terminaba, así que decretó
su prórroga. Este decreto molestó mucho a los liberales
y, aunque también lo creyeron un hecho necesario, dadas las
condiciones de guerra, muchas personas importantes del bando liberal
dejaron el grupo.
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