Sin
una verdadera vocación política, Bocanegra se colocó
en los puestos más importantes dentro de la jurisprudencia
Mexicana, sin fines ambiciosos.
Fue presidente interino de la República del 18 al 23 de diciembre
de 1829.
Sus méritos no son políticos, sino literarios e históricos:
publicó el libro "Memorias para la historia del México
independiente" en el que relata sus intervenciones en la vida
oficial.
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