Cada
vez las acciones represoras del régimen porfirista eran más
fuertes. Díaz y los científicos se valían de
cualquier vía para acallar la crítica de los diarios:
los compraban o los amenazaban.
Era en los estados donde esta política causó más
muertes de editores de periódicos.
Una vez más, la Constitución fue reformada para que
el periodo presidencial durara 6 años. Díaz contaba
entonces con 73 años.
Los obreros de las fábricas, aunque tenían un mejor
sueldo que el de los peones, vivían en situaciones similares,
así que comenzaron a asociarse entre sí, formando
los "círculos de obreros libres". Estos sindicatos
cobraron fuerza y en 1906, en la fábrica textil de Río
Blanco se sublevaron. Tanto ésta como la rebelión
en las minas de Cananea, Sonora en 1907, fueron reprimidas por medio
del fusil.
En 1910 Justo Sierra, director de la Secretaría de Instrucción
Pública, reformó la estructura de la Universidad Nacional.
Para ese año la red ferocarrilera de México contaba
ya con 20,000 kilómetros, un 97 por ciento más de
lo que tenía en 1884.
Durante una entrevista con un periodista norteamericano, Díaz
aseguró que pensaba retirarse del poder para las siguientes
elecciones, y que le daría mucho gusto ver que partidos de
oposición participaran en ellas.
El pueblo comenzó a organizarse en partidos políticos
que en un principio no pensaban destituir tanto a Díaz como
a los "científicos".
Surgió también un partido antirreeleccionista en el
cual participaba Francisco I. Madero, Emilio Vázquez Gómez
y Filomeno Mata. Sin embargo, el 27 de septiembre de 1910 se declararon
electos nuevamente a Porfirio Díaz y a Ramón Corral,
mientras que Francisco I. Madero era encarcelado y enviado a los
Estados Unidos.
Desde ahí, Madero proclamó el Plan de San Luis, en
el que covocaba al pueblo a la revolución a partir del 20
de noviembre.
El 21 de mayo de 1911 Díaz y Corral firmaron los tratados
de paz por los que renunciaban a sus respectivos cargos. Diez díaz
después, el exdictador, su familia y algunos acompañantes
se embarcaron hacia Europa, específicamente a París,
donde cuatro años después falleció Díaz
a la edad de 84 años.
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