Cuando
Díaz asumió la presidencia el 1 de diciembre de 1884,
se hizo rodear de jóvenes positivistas, a los que la gente
llamó "científicos". Desde entonces formaron
parte de una nueva aristocracia liberal y fueron un grupo político
con fuertes repercusiones en el destino del país.
Díaz formó un gabinete donde aparecen figuras como
Manuel Romero Rubio e Ignacio Mariscal.
La producción azucarera comenzó a elevarse. En ésta
y otras plantaciones el sistema de trabajo era el peonaje.
Con un sueldo de 25 centavos diarios se contrataba a la fuerza de
trabajo, y era retenida gracias a las tiendas de raya, ubicadas
dentro de la misma hacienda. La tienda de raya les fiaba todo a
cuenta de su ínfimo sueldo, y a tal grado llegaban las deudas,
que los hijos del trabajador tenían que permanecer en la
misma hacienda pagando lo que su padre no alcanzó a pagar.
Para eliminar la fuerte oposición de los gonzalistas, Díaz
rechazó las liquidaciones del tesoro y responsabilizó
a González de los desfalcos encontrados.
Antes de terminar su periodo de gobierno, el Círculo Porfirista
logró que el Congreso hiciera una nueva reforma a la Constitución
para que se permitiera la reelección de Díaz por una
sola vez. Con este hecho, Díaz traicionaba el principio enarbolado
en el Plan de Tuxtepec que lo llevó a la presidencia.
Primera parte de la biografía
Tercera parte de la biografía
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