Estudiante
del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, fundado por Benito
Juárez, Díaz inició su carrera militar a los
17 años cuando se alistó en las milicias como voluntario
para combatir a los norteamericanos.
Tras derrotar a José María Iglesias, Porfirio Díaz
permaneció una semana más en Guadalajara para luego
recibir el poder en manos de Juan N. Méndez. Se ocupó
de reorganizar la administración pública y emitir
la convocatoria a elecciones, de las que salió victorioso.
El 5 de mayo de 1878 se reformó la Constitución de
acuerdo a lo estipulado en el Plan de Tuxtepec (la no reelección).
Surgió entonces un problema con Estados Unidos, ya que éste
no quería reconocer a Porfirio Díaz, y además
ordenó al general Ord que entrara a territorio mexicano para
perseguir a bandidos e indios fuera de la ley que ahí se
refugiaban.
Sin graves incidentes, algunos meses después Estados Unidos
reconoció la presidencia de Díaz y canceló
la orden para el general Ord.
Dos rebeliones que apoyaban la restitución de Lerdo de Tejada
fueron sofocadas fácilmente, pero en 1880 la sublevación
de un vapor de guerra terminó con la muerte de 9 personas.
Se afirma que la orden de su fusilamiento llegó de Díaz,
con un telegrama que decía: "Mátalos en caliente"
En 1880, Díaz otorgó la concesión a la Compañía
del Ferrocarril Central Mexicano y Nacional Mexicano para la construcción
de líneas férreas que cruzaran todo el territorio
nacional.
Las elecciones de ese año fueron muy especiales porque se
presentaron varios candidatos: Justo Benítez, Ignacio L.
Vallarta, Trinidad García Manuel María Zamacona, y
Manuel González. éste último fue el elegido
y tomó posesión de su cargo en 1880.
Segunda parte de la
biografía
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