
El
15 de julio de 1867, la capital de México recibió con
júbilo a Juárez, quien regresaba triunfante a la capital;
con su gran victoria se afianzaba la República, la cual había
sido atacada por el imperio de Maximiliano. A los diez años
siguientes en que se afirmó el gobierno republicano se les
llama, a veces, la República Restaurada. En realidad, el gobierno
de Juárez logró que la República no desapareciera
nunca, con su triunfo, y gracias al respeto que su gobierno tuvo por
la Constitución y por las leyes, se consolidó el Estado
mexicano y disminuyó el desorden político.
Juárez
y su sucesor, Sebastián Lerdo de Tejeda, sabían que
el país necesitaba rehacer la agricultura y la industria, construir
ferrocarriles y poblar vastas extensiones donde no vivía nadie.
Pero sus planes no pudieron realizarse debido a la escasez de dinero,
a las rebeliones de indígenas que habían perdido sus
tierras, a los numerosos asaltantes que asolaban los caminos, y a
los alzamientos militares.
Sin
embargo, consiguieron promulgar leyes que fortalecieron la educación
pública, y multiplicar las escuelas que el gobierno sostenía
para los niños.
Juárez
fue presidente de México desde 1858 hasta su muerte, en 1872.
El año anterior había sido reelecto; por lo cual el
general Porfirio Díaz se levantó en armas para protestar
pero fue derrotado. Unos meses después, al morir Juárez,
y de acuerdo con las leyes, asumió la presidencia de la República
Sebastián Lerdo de Tejeda, quien era presidente de la Suprema
Corte de Justicia.
Cuatro
años más tarde, Lerdo de Tejeda buscó reelegirse
y Díaz volvió a rebelarse; esta vez tuvo éxito
y tomó el poder. El pueblo mexicano estaba cansado de las revueltas
y la inseguridad, además, México necesitaba capital
extranjero porque no tenía dinero, y para atraerlo era indispensable
que hubiera tranquilidad. Con mano dura, Díaz impuso la paz
y se preocupó porque el gobierno funcionara mejor. "Poca
política y mucha administración" era el lema de
su tiempo. Díaz consiguió mantener el orden mediante
la policía y el ejército; se persiguió lo mismo
a los bandoleros, que a todo intento de oposición.
Con
el orden aumentó el trabajo y se hizo posible el desarrollo
económico, pues el país se hizo de recursos y los empresarios
podían obtener ganacias. Sin embargo, con el paso de los años
fue creciendo el descontento por la miseria en que vivía la
mayoría de la gent,e y porque Díaz tenía demasiado
tiempo en el poder, y cada vez le fue más difícil mantener
el orden.