Los Miembros de las Naciones
Unidas son naciones soberanas: la Carta de las
Naciones Unidas es una de las salvaguardias más
fuertes de la soberanía, que es uno de
sus principios fundamentales. Sin embargo, la
mayoría de los problemas que el mundo enfrenta
en la actualidad son de una complejidad tal que
ningún país puede afrontarlos solo.
Las Naciones Unidas es donde los países
del mundo se reúnen para ocuparse de los
problemas comunes. Colaborar con otros países
es una manera de ejercer la soberanía,
no una limitación de ésta.
Al
cooperar en esferas específicas por conducto
de las Naciones Unidas, los Estados consolidan
las estructuras que regulan la vida internacional.
Todo Estado que suscribe un acuerdo internacional
se compromete a cumplir determinados requisitos
comunes en la esfera en cuestión, ya sean
las telecomunicaciones, el tráfico de drogas
o el comercio; los países deciden voluntariamente
asumir tales compromisos porque consideran que
ello los beneficia.
Por conducto de las Naciones Unidas los Estados
Miembros también determinan cuáles
son los mecanismos más apropiados para
solucionar las violaciones en gran escala de los
derechos humanos. Dichas violaciones, aunque ocurran
a veces dentro de un solo país, son una
preocupación legítima de la comunidad
internacional. La universalidad e imparcialidad
las Naciones Unidas permite a los Estados Miembros
beneficiarse al máximo de la cooperación
y a la vez garantiza la protección de su
soberanía.