A
menudo se dice que si las Naciones Unidas no existieran,
habría que inventarlas. En un mundo asolado por
los conflictos, las Naciones Unidas facilitan las consultas
instantáneas entre gobiernos y constituyen un foro
para hacer frente a los problemas a largo plazo.
Las
Naciones Unidas son un catalizador de la acción
respecto de los principales problemas mundiales, como
los del medio ambiente y las drogas, y son el mejor mecanismo
de que se dispone para movilizar y mantener la cooperación
internacional a fin de solucionar esos poblemas.
Las
Naciones Unidas y sus organismos ayudan a consolidar las
economías y a estabilizar los mercados financieros.
Ayudan también a erradicar las enfermedades, a
ampliar la producción alimentaria y a que aumente
la longevidad. Además, protegen a los refugiados,
prestan asistencia alimentaria y reaccionan rápidamente
ante los desastres naturales. Las Naciones Unidas y sus
organismos protegen a los grupos vulnerables, como los
niños, los refugiados, las personas desplazadas,
las minorías, los pueblos indígenas y las
personas impedidas.
Las Naciones Unidas y sus organismos proporcionan el mecanismo
para establecer normas técnicas y jurídicas
en esferas vitales de la interacción mundial, como
las normas de seguridad aérea y los derechos humanos.
En reconocimiento de su labor, las Naciones Unidas y sus
organismos han recibido siete veces el Premio Nobel de
la Paz.
No
hay otra organización en el mundo más idónea
que las Naciones Unidas para tratar de alcanzar esas metas:
ninguna otra posee su universalidad y legitimidad.