Las
relaciones entre los miembros de cualquier nación deben ser
reguladas por códigos que especifiquen los derechos y deberes
de los ciudadanos.
Estos
sistemas constituyen la base jurídica que norma la organización
de una sociedad. El nombre genérico bajo el que se agrupan
estos conceptos normativos es el de Constitución.
A
partir del movimiento independentista de 1810 hubo una serie de edictos
y reglamentaciones para organizar a los insurrectos y dictar medidas
de interés público. En estas medidas podemos mencionar
las siguientes: abolición de la esclavitud, libertad para cultivar
y vender, devolución de tierras y aguas a los indígenas,
entre otras.
Desde
1821, fecha en que se consolidó la independencia mexicana,
hasta 1917, en que se promulgó la ley fundamental vigente,
se reunieron en México ocho congresos constituyentes, además
de otros que no cumplieron su fin. Estas asambleas produjeron actas
constitutivas o de reforma con diversos proyectos de constitución,
algunos de estos documentos fueron incorporados a las constituciones
respectivas, otros quedaron como testimonio del pensamiento político
mexicano.