
La gran
importancia de comer bien ha motivado a las Naciones Unidas a instituir
El Día Mundial de la Alimentación, el cual de
conmemora 16 de octubre.
Los
seres humanos debemos alimentarnos de manera adecuada para llevar
una existencia plena, es fundamental una buena alimentación
en la niñez pues eso nos permite un crecimiento sano, con plenitud
de nuestras facultades mentales y físicas.
En nuestro
planeta existe una inmensa variedad de recursos naturales y una gran
producción alimentaria, suficiente para darle de comer a la
humanidad entera y hasta de sobra, el gran problema es que mientras
unos tiene mucho de todo, otros carecen de lo indispensable, y millones,
incluso, mueren de hambre.
Esta
lamentable situación se debe a que gran parte de la humanidad
carece de los ingresos para proveerse alimentos de manera digna y
satisfactoria, su tremenda pobreza no les permite tener acceso a la
educación, salud y trabajo, por lo tanto su calidad de vida
es ínfima.
Producir
alimentos en grandes cantidades conlleva un problema de alteración
de los ecosistemas existentes, los esfuerzos tecnológicos aplicados
en el mejoramiento de la productividad alimentaria incluyen maquinaria,
fertilización de los suelos, rotación de cultivos y
utilización de terrazas agrícolas para evitar la erosión
en las zonas montañosas.
A pesar
de todos estos avances, en los países ricos y poderosos más
del 60% de la producción de cereales sirve de alimento al ganado,
mientras que en los países pobres la escasa producción
de cereal no es suficiente para satisfacer la demanda alimenticia
de su población.
La
base de la alimentación de la humanidad son y han sido los
cereales como el trigo, arroz y maíz; seguidos por las leguminosas
como el frijol y la lenteja; el consumo de carne es para gente que
puede considerarse privilegiada.
La producción
de alimentos de un país depende de diversos factores: trabajar
satisfactoriamente para mejorar el rendimiento agrícola, pesquero
y ganadero y la conservación y distribución de los alimentos.
En nuestro
país se utilizan alrededor de 20 millones de hectáreas
a la agricultura, el 75% para la siembra de cereales, y 130 millones
de hectáreas a la ganadería, lo cual muestra una clara
descompensación si tenemos en cuenta que el consumo agrícola
es el más importante.
En la
mayoría de los países con recursos aceptables, se han
creado asociaciones, muchas patrocinadas por la ONU, con el fin de
ayudar a que las personas que padecen hambre y desnutrición
puedan tener alimentos que llevarse a la boca, lamentablemente estos
esfuerzos han sido insuficientes.
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