De
ideas conservadoras, triunfa en la revolución de Ayutla contra
los liberales. En el segundo imperio, forma parte de las tropas de
Maximiliano, quien lo nombra comandante militar en Tamaulipas.
Al
triunfo de la República es aprendido en Querétaro y
fusilado en el Cerro de las Campanas junto con Miramón y Maximiliano.