Nació
en la ciudad de Mérida, Yucatán en el año de
1867.
Estudió
derecho en
la universidad de Yucatán, donde obtuvo su título a
finales del siglo XIX. Durante
su etapa de estudiante desarrolló sus habilidades literarias
utilizando el seudónimo de "León Roch".
Descontento
con el gobierno de don Porfirio Díaz militó en grupos
de oposición a la dictadura. Fue buen orador y aplicó
esta habilidad para manifestarse en contra de las injusticias cometidas
por la dictadura porfirista.
En
1911, en su tierra natal, fue elegido diputado federal por esa entidad,
por este motivo se trasladó a la ciudad de México, distinguiéndose
como orador parlamentario en defensa del gobierno de Madero.
Al
llegar a la ciudad de México, don Serapio Rendón se
afilió al Partido Constitucional Progresista. Además
de estar identificados políticamente, José María
Pino Suárez y Rendón, a partir de haberse conocido y
tratado en Mérida, se hicieron amigos.
Se
dice que José María Pino
Suárez, poco antes de ser asesinado junto con Madero el
22 de febrero de 1913, le
envió una carta a don Serapio Rendón, en la cual le
explicaba el peligro a que estaban expuestos él y el presidente,
y le solicitaba auxiliar a su familia.
La
traición y asesinato de Madero y Pino Suárez, perpetradas
por Victoriano Huerta, fueron severamente censuradas en la Cámara
de Diputados por el orador parlamentario, Serapio Rendón Alcocer.
Los
candentes discursos de Rendón, acusando de asesino a Huerta,
no se redujeron al recinto del Congreso sino que tomó por foro
abierto al Hemiciclo de Juárez en la Alameda Central de la
ciudad de México.
Aureliano
Blanquet, ministro de guerra de Huerta, fue quien advirtiendo lo peligroso
que resultaba don Serapio Rendón, sugirió su eliminación
como enemigo, de una u otra forma. El convencimiento con que Serapio
Rendón defendía sus principios, lo hicieron un enemigo
para Victoriano Huerta, por lo que éste trató de atraerlo
como colaborador en su gobierno, oferta que Rendón rechazó
con indignación y energía, entonces se decidió
su ejecución para la noche del 22 de agosto de 1913.
Esa
noche, al salir de la casa de doña Clara Scherer, frente a
la glorieta de Colón en el Paseo de la Reforma, don Serapio
fue subido con lujo de fuerza a un automóvil que lo llevó
a la cárcel de Tlalnepantla. En la prisión de Tlalnepantla
era esperado por el coronel Felipe Fortuño, quien ordenó
fuera encerrado. Rendón tenía plena conciencia de lo
que le ocurriría y aún así, no se doblegó,
al grado que al ser conducido a la celda en forma poco apropiada,
golpeó a uno de los soldados exigiendo respeto; la respuesta
fue una andanada de culatazos que lo dejaron inconsciente. Al recobrar
el conocimiento, pidió papel y tinta para escribir una carta
de despedida a su familia y mientras la escribía fue acribillado
por la espalda. Fue sepultado de inmediato en Tlalnepantla y en 1914,
sus restos fueron trasladados al Panteón Francés.
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