Porfirio
Díaz fue presidente de México por treinta y un años.
Durante
ese tiempo, un pequeño grupo de personas acaparó el
poder; el pueblo no pudo opinar sobre sus problemas ni elegir a sus
gobernantes.
Mientras
tanto, surgió una nueva generación que quería
participar en la política y que no podía hacerlo porque
todos los puestos estaban ya ocupados por hombres muchos más
viejos.
Cuando
Díaz afirmó que México se encontraba maduro para
la democrácia, esos jóvenes creyeron que había
llegado el momento de participar.
Uno de
ellos fue Francisco I. Madero. Miembro de una familia adinerada, había
estudiado y viajado fuera de México. Sin embargo, sabía
que muchos mexicanos vivían en la pobreza y estaba preocupado
por los problemas nacionales. Quería participar en el gobierno
de su país y decidió entrar en la política.
Madero
consideraba que Porfirio Díaz no debería volver a reelegirse.
Junto
con otras personas que pensaban como él, fundió el Partido
Antirreeleccionista, que lo lanzó como candidato a la presidencia
de la República.
Despúes
viajó por el país dar a conocer sus ideas políticas.