
En medio del Atlántico
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Llevaban
poco más de un mes en alta mar sin divisar tierra en ninguna
parte.
El miÎrcoles 10 de octubre, el descontento aumentaba entre la
tripulación. La preocupación por el regreso crecía,
sobre todo al no haber vientos que permitieran volver a España.
En la Santa María se sucedían las peticiones a Colón
para dar la vuelta. Ante su impavidez, las peticiones se transformaron
en amenazas. Tuvo que intervenir Martín Alonso Pinzón,
quien logró calmar los ánimos con la promesa de regresar
si no se hallaba tierra en el corto plazo. Pero en realidad, sólo
Colón sabía cuán lejos estaban de casa y que el
retorno era difícil. Es más, el Almirante llevaba dos
registros de las distancias recorridas día a día.
Este día 10, por ejemplo, Colón comunicó a sus
hombres que habían navegado 44 leguas (unos 245 kilómetros),
cuando en realidad el trayecto de ese día hab’an sido 59
leguas (casi 329 kilómetros), la mayor distancia recorrida en
un día de navegación durante toda la travesía.
El objeto de esta doble cuenta era no asustar en demasía a la
tripulación, táctica que estuvo a punto de fracasar aquel
10 de octubre. En un clima tenso prosiguió el viaje.
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