La
ruta de Cortés
Cortés
fundó la Rica Villa de la Vera Cruz. El Ayuntamiento de la ciudad
(nombrado por el propio Cortés), que según las leyes españolas
tenían poderes superiores a los de un gobernador, porque dependía
directamente del rey, le dio el mando de la expedición. Así
ya no dependía de Diego Velázquez.
En esos días llegaron unos enviados de Moctezuma, quien creía
que el capitán español era el dios Quetzalcóatl
que había regresado para recuperar su reino, según una
antigua profecía.
El hueitlatoani le envió a Cortés las vestimentas de Quetzalcóatl
hechas de oro, plumas y piedras preciosas, para que se detuviera. Pero
los tesoros convencieron a Cortés de que debía llegar
a Tenochtitlan.
Para que ninguno de sus hombres pudieron negarse a seguirlo, inutilizó
sus naves. Con la mitad de sus hombres y numerosos aliados, Cortés
salió hacia Tenochtitlan.
A medio camino, llegaron a Tlaxcala, donde sostuvieron un combate. Pero
luego establecieron con los tlaxcaltecas una alianza definitiva.
Después se detuvieron en Cholula, donde atacaron por sorpresa
y mataron a muchos de sus habitantes. Cortés dijo que lo había
hecho porque querían prepararle una emboscada. O quizá
quiso asustar a los mexicas.
Finalmente, Cortés y sus hombres contemplaron, desde el paso
que lleva su nombre, entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl,
el valle de México y el espejo de sus lagos.
Cuando llegaron a Tenochtitlan, su belleza los deslumbró.