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El
origen del cielo y la tierra
¿Quedará el cielo bien firme sobre la tierra?
- preguntó la Gran Madre.
Y para que los cielos quedaran firmes en el universo, el Gran
Padre tomó cuatro piedras más, y las colocó
en cada una de las cuatro esquinas de la tierra.
En el oriente creció un árbol rojo; en el norte,
uno blanco; en el poniente, uno negro; y en el sur uno amarillo.
Así, cinco árboles, cinco ceibas sagradas, sostuvieron
el cielo y sus raíces crecieron en la parte inferior
de la tierra.
Una vez que la tierra quedó separada de los cielos, poco
a poco se movieron las aguas. Los ríos corrieron entre
los montes y las montañas, se formaron los lagos y el
mar se retiró a su sitio. |
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