| El
sol y la luna
Una noche, cuando salieron a pasear por la playa, el Señor
Iguano y la Señora Iguana, encontraron dos huevecillos
y los enterraron en la arena.
Al cabo de un tiempo, los huevos se rompieron. De uno salió
un niño que dormía en un árbol; del otro,
una niña que dormía en un pequeño cenote.
Desde el árbol, el niño veía como el Señor
Iguano y la Señora Iguana rehacían las montañas
y los valles y los ríos para los mayas. Pero como no
había sol, la tierra estaba muy mojada por los diluvios
que habían acabado con los hombres antes que los dioses
les dieran la sustancia del maíz. |
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