Los hombres


Y el Gran Padre y la Gran Madre crearon a cuatro dioses llamados Bacabes para que detuvieran el cielo en cada uno de los rumbos del universo, para que el cielo con su carga de agua no se desplomara sobre la tierra causando otra inundación.

Los Bacabes se llamaron Bacab Rojo, Bacab Blanco, Bacab Negro y Bacab Amarillo.
Al Bacab Rojo le regalaron los dioses el oriente y le dieron el poder de ordenar sobre los espíritus de las lluvias abundantes.

Al Bacab Blanco le regalaron el norte y le dieron poder para vigilar a los espíritus de la lluvia que propiciaban con gusto el crecimiento del algodón.
Al Bacab Negro le regalaron el poniente y el poder sobre las tormentas y nubarrones y también el mando de los espíritus de los muertos.

Al Bacab Amarillo le regalaron el sur y el poder de gobernar las lluvias que propiciaban el crecimiento del maíz y le pidieron que vigilara la producción de la miel de abejas.

Cuando el cielo ya estaba sostenido por los bacabes, los dioses crearon a los hombres con la sustancia del maíz, por eso perduraron.

Pero como la luna alumbraba poco el cielo, porque ya estaba cansada desde que el sol se había zambullido en las aguas de la tierra, los dioses pensaron en crear otra vez el sol y la luna.


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©1997-2005 Gloria Elisa Blanco