
| Los
hombres
Y el Gran Padre y la Gran Madre crearon a cuatro dioses llamados
Bacabes para que detuvieran el cielo en cada uno de los rumbos
del universo, para que el cielo con su carga de agua no se desplomara
sobre la tierra causando otra inundación.
Los Bacabes se llamaron Bacab Rojo, Bacab Blanco, Bacab Negro
y Bacab Amarillo.
Al Bacab Rojo le regalaron los dioses el oriente y le dieron
el poder de ordenar sobre los espíritus de las lluvias
abundantes.
Al Bacab Blanco le regalaron el norte y le dieron poder para
vigilar a los espíritus de la lluvia que propiciaban
con gusto el crecimiento del algodón.
Al Bacab Negro le regalaron el poniente y el poder sobre las
tormentas y nubarrones y también el mando de los espíritus
de los muertos.
Al Bacab Amarillo le regalaron el sur y el poder de gobernar
las lluvias que propiciaban el crecimiento del maíz y
le pidieron que vigilara la producción de la miel de
abejas.
Cuando el cielo ya estaba sostenido por los bacabes, los dioses
crearon a los hombres con la sustancia del maíz, por
eso perduraron.
Pero como la luna alumbraba poco el cielo, porque ya estaba
cansada desde que el sol se había zambullido en las aguas
de la tierra, los dioses pensaron en crear otra vez el sol y
la luna. |
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