Cuando hace calor, salgo a tomar el sol.
Me tiendo sobre una piedra y duermo tranquila porque sé
que ningún campesino me molestará. ¿Sabes
por qué? Porque recuerdan, todavía hoy, estas
leyendas que voy a contarte. Fíjate bien y verás
por qué me confundo con las piedras y me siento segura
cuando escucho pasos cerca de mí.