Juan
Pablo Galeana
(1760-1814)
Nació
en 1760 en Tecpan, Guerrero, siendo hijo de padre inglés y de
madre mexicana. Con sus hermanos, Hermenegildo y José se dedicó
a los trabajos del campo en las haciendas y propiedades campestres que
su familia poseía en la región, logrando una desahogada
posición, que le acarreó influencias y simpatías.
Cuando Morelos empezó a operar por ese lugar siguiendo las instrucciones
de Hidalgo al empezar la guerra de Independencia, a fines de 1810, Juan
Pablo y sus hermanos se unieron al ejército insurgente con mando
de tropas, pues llevaron consigo un buen contingente de hombres, caballos
y armas sacados de las haciendas.
Casi siempre juntos los tres hermanos Galeana, tomaron participación
en numerosas hazañas guerreras, en las que don Hermenegildo,
por ser el mayor de ellos, fungió siempre como jefe.
Juan Pablo ayudó mucho a Hermenegildo en los triunfos que aquél
obtuvo en El Veladero, Tixtla, Huajuapán y otros lugares; pero
también solo y separado de sus hermanos, tomó al pueblo
de Tepeacuilco y el rico mineral de Taxco, en muy honrosas acciones
guerreras, que fueron elogiadas por Morelos.
Cuando éste se fortificó en Cuautla, en 1812, mientras
que Nicolás Bravo levantaba las fortificaciones defensivas, Juan
Pablo Galeana dirigió la fortificación de la única
toma de agua que existía dentro de la ciudad. Para ello propuso
a Morelos hacer un torreón artillado, que protegiera la referida
toma, y el generalísimo aprobó su idea, encomendándole
la construcción de la obra, que realizó a la perfección.
Terminado el famoso sitio el 2 de mayo, Juan Pablo siguió en
las batallas de Huajuapán y Acapulco, donde dió muestras
de valor a toda prueba y muy grande cariño a Morelos.
Se ignora la fecha y lugar de su muerte, pero con gran certeza se cree
que murió en la emboscada que las tropas de Calleja pusieron
el 26 de junio de 1814 a su hermano Hermenegildo, y en la cual éste
resultó muerto también.
Juan Pablo acompañaba a su hermano ese día, en su paso
por El Salitral, donde los insurgentes fueron sorprendidos por una partida
enemiga y batidos hasta aniquilarlos. Su cuerpo no se encontró
entre los muertos que se recogieron más tarde, pero se cree que,
o bien se despeñó en alguna de las barrancas cercanas,
o herido pudo continuar su huida, muriendo en otro sitio que se ignora.
Lo cierto es que desde entonces, los dos hermanos Galeana no volvieron
a aparecer en ninguna acción de armas.
Morelos perdió con ellos a dos de sus mejores lugartenientes,
y sólo le quedó Guerrero para continuar la lucha en el
Sur, pues Morelos murió al año siguiente, en 1815, a manos
realistas. .
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