Nicolás Bravo
(1786-1854)
Nació
el 10 de septiembre de 1786, en Chilpancingo, Guerrero, siendo hijo
del insurgente don Leonardo Bravo.
En 1811 se le unió a José María Morelos y Pavón.
El 16 de mayo de ese año, empezó su carrera militar. Muchas
fueron las acciones de guerra que libró desde 1811 hasta que
se consumó la Independencia de México, diez años
después.
Una de las principales batallas que ganó fue la de El Palmar,
en Veracruz, donde hizo 300 prisioneros a los realistas, siendo capitán
de un importante ejército, cuyo mando le confiara Morelos.
Después de esto, Morelos le avisó que su padre, don Leonardo,
era prisionero de los realistas, quienes se negaron a canjearlo por
los 800 prisioneros que tenían los insurgentes, por lo que ordenaba
a Bravo que ejecutaran a los 300 que tenía en su poder, despues
que don Leonardo fuera muerto.
Nicolás Bravo, al saber lo ocurrido a su padre reunió
a todos los prisioneros que tomara en El Palmar, y cuando creían
que iba a ordenar su fusilamiento, los arengó diciéndoles
cómo su padre acababa de morir a manos de los realistas; pero
que él, en nombre de esa infamia, les daba su libertad para que
se fueran.
La mayor parte de ellos se unieron a sus filas insurgentes, peleando
desde entonces a su lado y contra sus antiguos compañeros de
armas.
En 1817 hicieron prisionero a don Nicolás Bravo, pero fue indultado
por el virrey y puesto en libertad, en recuerdo de su magnánima
acción en que perdonara la vida a 300 realistas. Bravo siguió
luchando sin descanso en el sur del país contra el virreinato
y en 1823 se adhirió al Plan de Iguala, consumada la Independencia.
El Congreso Constituyente lo nombró consejero de Estado e individuo
de la regencia y tomó la autoridad del país, hasta que
Iturbide se coronó emperador.
Durante la invasión norteamericana en 1847, se encargó
de la defensa de México, en acciones de guerra libradas contra
los invasores en Tabasco, Veracruz, Oaxaca y Puebla; pero en la defensa
de Chapultepec fue hecho prisionero el 13 de septiembre de 1847; después
que terminó la invasión fue puesto en libertad retirándose
a la vida privada.
El 22 de abril de 1854 murió en Chilpancingo, Guerrero, al parecer
envenenado, junto con su esposa. Fue declarado Benemérito de
la Patria, y sus restos trasladados a la Columna de la Independencia,
del Paseo de la Reforma, en la ciudad de México; mientras que
su nombre fue inscrito con letras de oro en la Cámara de Diputados.
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