José
María Morelos y Pavón
(1765-1815)
Nació
el 30 de septiembre de 1765 en Valladolid, Michoacán, ciudad
que después de su muerte habría de llamarse Morelia, en
su honor. Su padre, don Manuel Morelos, ejerció el oficio de
carpintero, primero en Valladolid y luego en San Luis Potosí;
su madre, doña Juana Pavón, era hija de un maestro de
escuela.
Morelos sufrió durante su niñez numerosas privaciones,
y en su juventud tuvo que trabajar muy duro para ganarse la vida. Como
quería ser sacerdote, a los 30 años de edad entró
a estudiar al Colegio de San Nicolás de Valladolid, cuando Hidalgo
era rector del mismo.
Se ordenó sacerdote en 1799, y ocupó sucesivamente los
curatos de Churumuco y La Huacana, recibiendo después el nombramiento
de cura propietario y juez eclesiástico de Necupétaro
y de su agregado, Carácuaro.
En 1810, después de que estalló el movimiento de Independencia,
Hidalgo pasó con su ejército triunfante por Indaparapeo,
pasando desde Valladolid rumbo a la ciudad de México.
Morelos lo abordó y le ofreció sus servicios para la causa;
Hidalgo reconoció a su antiguo alumno de San Nicolás;
pidió recado de escribir a su secretario, y entregó a
aquel cura de pueblo un papel, mientras le decía: "Seréis
mejor general que capellán; ahí tenéis vuestro
nombramiento".
El papel decía: "Por el presente comisiono en toda forma
a mi lugarteniente, el brigadier don José María Morelos,
cura de Carácuaro, para que en las costas del Sur levante tropas,
procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado".
Morelos no pidió a Hidalgo ni armas ni dinero; enteramente sólo
se marchó a hacer su revolución, y la hizo mejor que nadie.
Por el rumbo de lo que hoy es el Estado de Guerrero, reunió en
diciembre de 1810 a 25 hombres mal armados, entre los antiguos compañeros
de arriería, y se lanzó a la lucha armada.
No volvería a ver ni una sola vez más a Hidalgo; pero
siempre fue respetuoso de su mando, y cuando el Padre de la Patria murió,
siguió respetando a quienes quedaron como cabezas visibles del
movimiento. Pronto fue aumentando el contingente de su ejército
y en Tecpan, ahora llamado de Galeana, se le unieron los hermanos Galeana,
que le fueron muy útiles, pues reclutaron una gran cantidad de
gente y pusieron sus bienes al servicio de la causa.
A fines de 1810 se le unieron don Leonardo y don Nicolás Bravo
en Chilpancingo, los que también le fueron muy útiies.
Sus hechos heróicos de valor temerario llenan muchas y muy brillantes
páginas de la guerra de Independencia de México, pero
la mejor de todas es la epopeya que vivió en el sitio de Cuautla,
ciudad en la que su ejército resistió los embates de todo
el virreinato durante 72 días, del 18 de febrero al 2 de mayo
de 1812; ese sitio le costó al virrey dos millones de pesos y
gran pérdida de vidas humanas, sin que lograra acabar con Morelos.
Bajo su liderazgo la lucha por la independencia alcanzó sus mejores
momentos definiendo claramente los propósitos del movimiento
expresados majestuosamente en el discurso titulado Sentimientos de la
Nación presentado el 14 de Sep. de 1813 en la inauguración
del Congreso de Chilpancingo, en el que con toda claridad Morelos establecía
la independencia de la América mexicana.
El 5 de noviembre de 1815 perdió su última batalla contra
el jefe realista Concha, siendo aprehendido por el teniente Matías
Carranco, quien lo remitió encadenado a México.
Fue fusilado el 22 de diciembre de ese año, en San Cristóbal
Ecatepec, después de estar prisionero.
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