Ignacio
López Rayón
(1773-1832)
Nació
en 1773 en Tlalpujahua, asiento de minas del Estado de México.
Hizo sus estudios en el Colegio de San Nicolás de Valladolid,
terminándolos en el de San Idefonso, de la ciudad de México,
donde recibió el titulo de abogado.
La muerte de su padre, que tenía intereses mineros en Tlalpujahua,
lo hizo regresar a su pueblo natal y dedicarse ahí al laboreo
de las minas.
En 1810, cuando Hidalgo se dirigió de Valladolid hacia la ciudad
de México, le precedió por esas tierras el guerrillero
Antonio Fernández, quien a la cabeza de numerosos indios devastaba
las haciendas.
El 24 de octubre publicó López Rayón una proclama,
en la que calificaba de justa, santa y religiosa la revolución
de Independencia, oponiéndose con ello a las excomuniones que
pesaban sobre Hidalgo y su acusación, por parte del clero virreinal,
de heréjico y anticatólico.
Entonces el gobierno virreinal trato de aprehender a López Rayón,
quien huyó a Maravatío, donde se unió al ejército
insurgente, ejerciendo desde entonces las funciones de secretario del
generalísimo Hidalgo.
Al retirarse los caudillos de la Independencia hacia el Norte, después
de su derrota de Puente de Calderón, el 16 de marzo de 1811 celebraron
una junta en Saltillo, Coahuila, en la cual trataron de nombrar un jefe
de las tropas que quedarían en ese lugar, sosteniendo encendida
la llama de la rebelión.
No admitieron el cargo ni Abasolo ni Arias, a quienes se les propuso,
por ser militares de carrera; pero lo aceptó don Ignacio López
Rayón, a quien se nombró jefe supremo y se le dió
por colega en el gobierno insurgente a don José María
Liceaga, otro insurgente notable.
López Rayón tomó parte en numerosas acciones guerreras,
manteniendo encendida la llama de la rebelión en el centro y
el occidente del país hasta que, por la proclama que se lanzara
contra su hermano, don Ramón Rayón; por la capitulación
de Coporo y por su negativa a reconocer a la Junta de Jaujilla, se vio
en situación difícil.
López Rayón tuvo que internarse entonces al sur de Michoacán,
hasta el pueblo de Zacapuato, donde fue sorprendido por Nicolás
Bravo el 9 de febrero de ese año, que cumpliendo órdenes
de la junta, lo confinó en Patambo. Allí fue reaprehendido
por tropas realistas, el 11 de diciembre de 1817, que lo pusieron en
prisión en Tacuba, en donde duró hasta el 15 de noviembre
de 1820.
Al triunfo de la insurgencia, fue intendente de San Luis Potosí,
diputado y comandante general de Jalisco; murió en Guadalajara,
el 2 de febrero de 1832.
Su nombre fue inscrito con letras de oro en el Salón de Sesiones
de la Cámara de Diputados de la Unión.
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