José
Joaquín de Iturrigaray y Aróstegui
(1742-1815)
Administrador
español, nació en Cádiz en 1742 y murió
en Madrid en 1815. Pertenecía a una hidalga de origen navarro,
y a los diecisiete años entró en el ejército.
Intervino en la guerra contra gran Bretaña y Portugal (1762),
y como mariscal de campo se distinguió en Rosellón (1793);
en 1801 fue nombrado comandante en jefe del ejército de Andalucía,
que mandaba a Godoy.
Su amistad con éste le permitió comenzar su carrera política,
y en 1802 sustituyó a Berenguer y Marquina en el virreinato de
Nueva España.
La aplicación de la real cédula de consolidación
(1804) creó una grave situación económica entre
los pequeños comerciantes y los agricultores del virreinato,
y le enajenó la popularidad que había gozado hasta entonces;
su experiencia militar, sin embargo, le sirvió para reorganizar
las milicias provinciales y para estudiar las defensas del puerto de
Veracruz en la guerra contra Gran Bretaña (1804), aunque sus
medidas no contaron tampoco con el beneplácito de los traficantes
españoles.
Al conocerse la abdicación de Bayona, el virrey presidió
una junta (ag. 1808), escindida en dos tendencias: una autónomica,
representada por el elemento criollo, predominante en el cabildo, y
otra partidaria de continuar fiel a las autoridades españolas
surgidas de la nueva situación en la Península, cuyos
defensores eran en su mayoría comerciantes españoles,
vinculados a la audiencia, que defendían las posiciones conseguidas
durante la dominación colonial.
Como sea que el virrey parecía simpatizar con la solución
criolla, los comerciantes asaltaron su palacio (sep. 1808), le hicieron
prisionero y le trasladaron al edificio de la Inquisición.
Una vez en España, Iturrigaray fue sometido a largo proceso y
juicio de residencia, pero falleció antes de que éste
acabase.
La intercesión de su suegro, Jáuregui y Aldecoa, y la
aplicación de un decreto de amnistía restaron severidad
al fallo judicial, que ocultó la poca escrupulosidad de Iturrigaray.
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